{"id":360,"date":"2022-12-12T19:21:22","date_gmt":"2022-12-13T01:21:22","guid":{"rendered":"https:\/\/magdalenamartinezfranco.com\/sitio\/?page_id=360"},"modified":"2023-09-14T21:06:04","modified_gmt":"2023-09-15T03:06:04","slug":"revista-replicante-ruben-bonet-resena-noviembre-10-2012","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/magdalenamartinezfranco.com\/sitio\/revista-replicante-ruben-bonet-resena-noviembre-10-2012\/","title":{"rendered":"Revista Replicante-Rub\u00e9n Bonet-rese\u00f1a-noviembre 10, 2012"},"content":{"rendered":"<body><p>[et_pb_section fb_built=\u201d1\u2033 admin_label=\u201dHeader\u201d _builder_version=\u201d4.17.3\u2033 _module_preset=\u201ddefault\u201d background_color=\u201d#F6F5EE\u201d collapsed=\u201doff\u201d global_colors_info=\u201d{}\u201d][et_pb_row _builder_version=\u201d4.19.2\u2033 _module_preset=\u201ddefault\u201d global_colors_info=\u201d{}\u201d][et_pb_column type=\u201d4_4\u2033 _builder_version=\u201d4.19.2\u2033 _module_preset=\u201ddefault\u201d global_colors_info=\u201d{}\u201d][et_pb_text _builder_version=\u201d4.19.2\u2033 _module_preset=\u201de6504a1b-67eb-4b3d-b023-bcab277610b6\u2033 header_4_font=\u201dInter|700||on|||||\u201d header_4_text_color=\u201d#FF5A17\u2033 header_4_font_size=\u201d14px\u201d header_4_letter_spacing=\u201d1px\u201d header_4_line_height=\u201d1.4em\u201d custom_margin=\u201d||0px||false|false\u201d global_colors_info=\u201d{}\u201d]<\/p>\n<h4>OBRA<\/h4>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u201d4.22.1\u2033 _module_preset=\u201dc16985e1-e0d6-4022-964d-e2bfc04fa633\u2033 header_font=\u201dInter|700|||||||\u201d header_text_color=\u201d#000000\u2033 header_font_size=\u201d75px\u201d header_line_height=\u201d1.2em\u201d hover_enabled=\u201d0\u2033 header_font_size_tablet=\u201d40px\u201d header_font_size_phone=\u201d24px\u201d header_font_size_last_edited=\u201don|desktop\u201d global_colors_info=\u201d{}\u201d sticky_enabled=\u201d0\u2033]<\/p>\n<h4 class=\"p1\">Revista Replicante-Rub\u00e9n Bonet-rese\u00f1a-noviembre 10, 2012<\/h4>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u201d4.19.2\u2033 _module_preset=\u201d1f09816e-184e-4ce5-a4cf-b39c52c423ca\u201d text_font=\u201dOpen Sans||||||||\u201d text_text_color=\u201d#000000\u2033 text_font_size=\u201d16px\u201d text_line_height=\u201d1.8em\u201d custom_padding=\u201d0px|||||\u201d text_font_size_tablet=\u201d15px\u201d text_font_size_phone=\u201d14px\u201d text_font_size_last_edited=\u201don|phone\u201d header_font_size_tablet=\u201d55px\u201d header_font_size_last_edited=\u201doff|desktop\u201d global_colors_info=\u201d{}\u201d]<\/p>\n<p class=\"p2\"><b>El ser fragmentado. El trabajo de Magdalena Mart\u00ednez Franco<\/b><\/p>\n<p class=\"p2\">(Fragmento del art\u00edculo)<\/p>\n<p class=\"p2\">La vida es una sucesi\u00f3n de instantes que hasta ayer se atesoraban en la memoria de cada quien, y los recuerdos se movilizaban sujetos a las caprichosas conexiones qu\u00edmicas de nuestro cerebro. Ahora las memorias que mejor operan se transportan en dispositivos USB. Nuestra presencia, en diferentes espacios geogr\u00e1ficos y tiempos, queda registrada en esa gran nube virtual de datos donde todo se almacena y que a trav\u00e9s de Google, ese emporio cibern\u00e9tico, se recupera a la velocidad de un click. Las fotograf\u00edas fijan episodios de nuestras vidas en im\u00e1genes elocuentes, a veces a nuestro pesar. Vivimos bajo el acoso de lentes ocultos que nos retratan constantemente. Infinidad de c\u00e1maras de seguridad instaladas en centros comerciales, bancos y en las calles de las ciudades registran, con otros fines \u2014en aras de la seguridad\u2014, nuestro apurado y ansioso deambular. El individuo queda reducido a un c\u00f3digo num\u00e9rico, a un pixel, y la memoria de nuestras vivencias se almacena de manera perdurable en la red o en las cintas de los archivos policiales. El trabajo que la artista Magdalena Mart\u00ednez Franco ha venido realizando desde hace dos d\u00e9cadas profundiza en la idea de que aquello que oficialmente nos representa, m\u00e1s all\u00e1 de las intercambiables personalidades aferradas a nuestros cuerpos, es un c\u00f3digo. Huellas dactilares, chips, c\u00f3digos QR, un n\u00famero para Hacienda (RFC), todos ellos mecanismos de control que atrapan al ser en una serie num\u00e9rica y que la artista integra de manera visual en su discurso, haciendo del control y la opresi\u00f3n que sufre el individuo un acto sumamente est\u00e9tico. Esto se puede apreciar de una manera muy clara en las series <i>Palimpsestos<\/i> e <i>Intaglio<\/i>, en el video Registros tecnol\u00f3gicos o en la impresionante pieza Vestigios humanoides, una serie de l\u00e1pidas sobre las que la artista grab\u00f3 una huella digital, un c\u00f3digo de barras y un RFC, y que se presentan a modo de vestigio arqueol\u00f3gico, representando la ruina de nuestras vidas. Ning\u00fan cuerpo, ning\u00fan individuo, escapan a esa clasificaci\u00f3n. Es as\u00ed como la obra de Mart\u00ednez Franco se centra en la reflexi\u00f3n en torno a la identidad y al ser, y sobre todo, lo que ata\u00f1e a su representaci\u00f3n en esta era de recursos tecnol\u00f3gicos al alcance de la mano. \u00bfQui\u00e9nes somos en realidad?, \u00bfcu\u00e1l es la imagen que nos gusta proyectar?, \u00bfc\u00f3mo nos ven los otros?, son las preguntas alrededor de las cuales se organiza la obra y el discurso de la artista. Un trabajo que tambi\u00e9n nos hace cuestionar las relaciones de poder y la p\u00e9rdida de libertad individual en una era hipertecnologizada. El cuerpo humano, a su vez, se convierte en reh\u00e9n de esta realidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"fhXFpXD57X\"><p><a href=\"https:\/\/revistareplicante.com\/el-ser-fragmentado\/\">El ser fragmentado<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abEl ser fragmentado\u00bb \u2014 Revista Replicante\" src=\"https:\/\/revistareplicante.com\/el-ser-fragmentado\/embed\/#?secret=hou85LVNp0#?secret=fhXFpXD57X\" data-secret=\"fhXFpXD57X\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n<\/body>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida es una sucesi\u00f3n de instantes que hasta ayer se atesoraban en la memoria de cada quien, y los recuerdos se movilizaban sujetos a las caprichosas conexiones qu\u00edmicas de nuestro cerebro. 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